La persona indicada

Una persona reflejada en un espejo, simbolizando que para encontrar a la persona indicada primero debes conocerte a ti mismo.

La pregunta de cómo encontrar a la persona indicada es un viaje lleno de dudas y miedos.

La búsqueda obsesiva de «la persona indicada» a menudo nos lleva a fijarnos en los defectos de los demás, ignorando nuestras propias barreras emocionales. Este diálogo explora esta búsqueda universal, pero ofrece un giro inesperado: el secreto no reside en las características del otro, sino en nuestra propia actitud para estar listos para una relación y convertirnos, nosotros mismos, en la persona correcta.

La Búsqueda de «La Persona Indicada»

—Necesito saber cuál es, quiero que me ayudes a encontrarla, y no dejarme cegar por un enamoramiento pasajero.
—Difícil lo que me pedís por lo subjetivo, haré lo posible. Primero, ¿qué entendés por “la persona indicada”?

—La que esté cerca de ser la definitiva, la que marque parte de mi vida. No pretendo que sea para siempre, ni la última, pero alguien con quien realmente me lleve bien y esté en sintonía conmigo, que no sea una relación problemática sino que fluya de manera más natural, como se dice habitualmente “que pareciera que estemos hechos el uno para el otro”.

—Sí, facilísimo. Vamos a ver. Este es el perfil de uno de tus intereses amorosos, comencemos por lo obvio, ¿qué te parece a nivel imagen física?
—Me gusta mucho.
—Perfecto, ¿y qué opinas de su forma de pensar y las afinidades que tiene con vos?

—Unas cuantas, la mayoría. Las diferencias que tenemos son entretenidas para discutir, pero nunca para llegar a pelearnos muy fuerte o muy seguido.
—Muy bien, ¿y a nivel química?
—Bueno, recién estamos comenzando a conocernos, pero creo que puede funcionar.
—Está bien, por lo visto tenés una gran predisposición para que esta sea tu “persona indicada”.

El Giro: Tú no Encuentras a la Persona Indicada, la «Indicas» Tú

—¿Por qué estás tan seguro? ¿Y si estoy equivocado?
—Por que vos mismo la estás “indicando”, ¿por qué va a ser? O acaso vos querés cubrirte tipo póliza de seguro contra las decepciones? ¿Pretendés que otro te “indique” cual es tu persona indicada. Si sos creyente quizás quieras que Dios te la mande, ¿es algo como eso?

—No, Dios no, ponele el destino, qué se yo, es que ya me quemé varias veces.
—¿Y de eso no aprendiste nada? Digo, porque las relaciones también enseñan.
—Bueno, quisiera creer que si, pero tampoco voy a tener miedo de lo que me haya pasado con otra persona.

—No, miedo no. Es decir, es normal que lo tengas, pero no puede paralizarte. En todo caso antes de pensar en lo que te hicieron, pensá en lo que hiciste o pudiste haber hecho mal. No prejuzgues, no estés a la defensiva, y sobre todo, no seas egoista, porque sino, nunca vos vas a ser “la persona indicada” de nadie.
—No lo había pensado de esa manera.

La Clave está en Ti: El Peligro del Egoísmo y la Necesidad de Dar con la persona indicada

—Porque esto funciona de a dos, no sé si sabías.
—Claro, no quiero ser egoista.
—Bueno, entonces no busques en otro lo que te quieras guardar de dar.
—Es que yo quiero darlo todo.

—No, tampoco sofoques. No des más de lo que el otro pueda soportar.
—¿Ves? Ahí ya me pierdo.
—No puedo enseñarte a vivir, sos grande. Las emociones no pueden desbordarte como a un puber, usa un poco la razón. Hace caso a las señales que te den, si no les estás prestando atención, no será por torpeza sino por estar mas centrado en vos que en ella.

—Te pediría que vengas conmigo a la cita.
—Si me dejas que te pegue cada vez que hagas una estupidez, con gusto.
—No, mejor no, retiro la invitación.
—Entonces, ¿qué más querés saber?

La Actitud Correcta: Cuando Estás Listo, Aparece

—Ya está, voy con lo que soy y tengo, y que salga como tenga que salir.
—Perfecto, entonces es probable que estés frente a la persona indicada.
—¿Me estás cargando? Hasta recién me decías que era difícil de decidir.
—Exacto, porque no tenías la actitud correcta para buscarla, y acabas de asumirla. No hace falta más.

Dos piezas de puzzle, simbolizando que para encontrar a la persona indicada primero debes conocerte a ti mismo.

***

Detrás del telón: El espejo de las relaciones

Este diálogo desnuda una verdad incómoda: solemos exigir en el otro lo que nosotros no estamos dispuestos a dar. Buscamos a la persona indicada como si fuera un objeto perdido, sin preguntarnos primero si nosotros somos el compañero ideal para alguien más. El amor consciente exige quitarse las armaduras, soltar el egoísmo y entender que la verdadera conexión llega cuando dejas de cazar y empiezas a construir.

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    Preguntas Frecuentes

    ¿Cómo saber si alguien es la persona indicada?

    Se sabe cuando, además de la atracción física, existe compatibilidad de valores, respeto mutuo y la capacidad de resolver conflictos sin destruir al otro. La persona indicada no es perfecta, pero es alguien con quien puedes ser vulnerable, y cuyo presencia te impulsa a ser una mejor versión de ti mismo sin pedirte que cambies tu esencia.

    ¿Qué significa estar listo para una relación?

    Estar listo significa haber sanado heridas del pasado, no buscar a alguien para llenar un vacío o salvarse de la soledad. Implica tener una vida plena propia y desear compartir esa abundancia con otro. Estar listo es tener la madurez para comprometerse, ceder sin perder la identidad y amar sin apegos tóxicos.

    ¿Por qué solemos atraer a las personas equivocadas?

    Atraemos a personas equivocadas cuando estamos desde la carencia emocional. Si no hemos trabajado nuestro amor propio, solemos aceptar el amor que creemos merecer, repitiendo patrones tóxicos familiares o intentando «salvar» a alguien para sentirnos útiles. Para cambiar esto, primero hay que sanar la relación con uno mismo.

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