De qué se trata
Hay tumbas que sirven para enterrar, otras para contener lo inimaginable.
Jonas Vanderbilt dejó de rezar la noche en que cavó las tumbas de su familia. Desde entonces aprendió a tratar lo sobrenatural como cualquier otra deuda: con una escopeta cerca y la paciencia suficiente para cobrarla.
Años después, Bruce Hampton le ofrece oro y una posibilidad imposible de rechazar: custodiar el cementerio privado de su familia, donde cincuenta y cinco criaturas permanecen encerradas bajo un pacto de tres siglos. Vampiros, licántropos, momias, zombis y brujas. Todas numeradas. Todas esperando.
Benjamin Hodges llega por otro camino. Busca a Clara, la mujer que perdió, siguiendo las páginas de un cuaderno que comienza como un inventario y termina pareciéndose demasiado a un mecanismo. Y mientras ambos intentan entender qué quiere realmente Hampton, un viejo médico merodea las verjas con un bisturí, dispuesto a profanar aquello que Vanderbilt fue contratado para proteger.
Cincuenta y cinco tumbas están en el inventario. La número cincuenta y seis no debería existir.